AUBURN
Una mujer vieja muere. Al otro lado del umbral la espera un perro: el callejero al que una vez, en un mercado, le dejó media tortilla — y a quien olvidó ese mismo día.
Una travesía del inframundo mexica contada a la altura de un perro. Sin diálogo hablado y sin narración.
Míralo con sonido, fuerte y a oscuras: la mezcla es deliberadamente baja.
Cómo se lee — revela el mecanismo
El perro no es un acompañante: es la barca, y va pagando. Míralo a él, no a ella: llega flaco y se pone más flaco, el viento le arranca polvo rojo, envejece. Cada obstáculo le cuesta algo a él y no le cuesta nada a ella.
Nada de esto es simbolismo inventado. El río negro, los dos cerros que chocan, la ladera de obsidiana, el viento de navajas de piedra, las fieras que solo se ven como ojos: son los obstáculos del cruce tal como los describen las fuentes coloniales. La película no los nombra ni los numera: es una travesía, no un recorrido guiado.
La película habla dos veces. Una placa de piedra en náhuatl clásico — AYAC ICEL PANO IN APANOHUAYAN, «Nadie cruza solo el primer río» — y, casi al final, una palabra susurrada de agradecimiento. Ese es todo el guion.
Fuentes — el perro bermejo, y qué es nuestro
El perro bermejo es de Sahagún: en el Códice Florentino, el perro capaz de pasar a los muertos por el agua tenía que ser bermejo. Los blancos se negaban («acabo de lavarme») y los negros también («ya me manché»): lo determinante era el color, no la raza — y el título de la película es ese color.
La forma del viaje —el agua como lo primero que encuentra el alma, en un paraje llamado Apanohuayan— viene de otra fuente colonial, el Códice Vaticano A. La película toma el perro de una y el cruce de la otra, y no nombra ninguna en pantalla.
La frase grabada en la placa la compusimos nosotros, con vocabulario del náhuatl clásico: ayac, «nadie»; icel, «solo»; pano, «cruzar el agua». No es una cita de ningún texto del siglo XVI, y lo decimos justamente para que nadie se la atribuya a una fuente colonial. No reclamamos derecho ni exclusividad alguna sobre ella, ni sobre la lengua náhuatl.